Dormir una hora y media menos de lo necesario cada día puede tener consecuencias importantes para la salud. Una investigación reciente concluyó que la falta crónica de sueño favorece el aumento de peso, incrementa el sedentarismo y eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas.
El estudio, realizado por un equipo internacional de investigadores, analizó los hábitos de descanso y actividad física de miles de personas. Los resultados mostraron que quienes dormían alrededor de 90 minutos menos de lo recomendado tendían a realizar menos ejercicio, pasaban más tiempo sentados y presentaban un mayor índice de masa corporal que quienes descansaban entre siete y nueve horas por noche.
Los científicos explican que la privación de sueño altera el equilibrio hormonal relacionado con el apetito. En particular, aumenta la producción de grelina, la hormona que estimula el hambre, y reduce los niveles de leptina, encargada de generar la sensación de saciedad. Como consecuencia, las personas suelen consumir más alimentos, especialmente aquellos ricos en grasas y azúcares.
Además, dormir poco afecta la capacidad del organismo para regular la glucosa en sangre, favoreciendo la resistencia a la insulina, uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. También se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y deterioro de la salud mental.
Los especialistas recomiendan mantener una rutina regular de sueño, evitar el uso de pantallas antes de acostarse, reducir el consumo de cafeína durante la noche y procurar dormir entre siete y nueve horas diarias para preservar la salud física y mental.

