El consumo de maquillaje chino en Perú ha experimentado un crecimiento explosivo, multiplicándose por siete entre 2020 y 2025, al pasar del 3% al 19% de las importaciones totales de cosméticos en un mercado que superó los S/10.000 millones el año pasado. Este boom refleja la preferencia de consumidoras jóvenes por productos accesibles y tendencias virales en redes sociales, aunque genera alertas por controles sanitarios insuficientes.
Causas del auge asiático
China lidera con un crecimiento anual compuesto del 52%, superando a Corea del Sur y Colombia, gracias a precios hasta 40% más bajos que marcas tradicionales y una oferta diversa en perfumerías, supermercados y canales informales como bazares y ventas directas. En el primer trimestre de 2025, 104.000 hogares peruanos adoptaron maquillaje asiático, con provincias representando el 55% del mercado nacional y un repunte del 9,5% en volumen y 6,2% en valor. Las consumidoras millennials y Gen Z, que gastan en promedio S/220 anuales, impulsan esta tendencia vía TikTok e influencers locales.
Riesgos sanitarios y falta de regulación
Autoridades como Indecopi y Digemid advierten sobre productos con plomo, mercurio y formaldehído por encima de límites permitidos, detectados en inspecciones aleatorias de importaciones no registradas. El 77% de los cosméticos en Perú son importados sin trazabilidad completa, afectando la salud cutánea y generando hasta 5.000 quejas anuales por irritaciones y alergias. Expertos recomiendan verificar sellos de Indecopi y evitar compras en mercados informales, donde el 30% de la oferta china circula sin etiquetado en español.
Proyecciones y oportunidades económicas
COPECOH estima un crecimiento del 7% para 2026, alcanzando S/10.850 millones, con fragancias (+12%) y cuidado solar (+8%) como motores, mientras Lima duplica el gasto per cápita (S/440 anual) respecto a regiones. El sector genera 600.000 empleos directos e indirectos, pero urge mayor fiscalización y apoyo a producción local para competir con Asia. Asociaciones como la Cámara de Comercio de La Molina proponen campañas de educación al consumidor y aranceles diferenciados para equilibrar la balanza comercial.

