Un importante avance científico podría cambiar la forma en que se diagnostica el Alzheimer. Investigadores internacionales desarrollaron nuevos métodos capaces de identificar señales biológicas de la enfermedad años antes de que aparezcan los primeros síntomas de pérdida de memoria o deterioro cognitivo.
Los estudios, publicados recientemente en la revista médica The Lancet, revelan que un análisis de sangre y una nueva técnica de escaneo cerebral permiten detectar biomarcadores asociados al Alzheimer en personas que todavía no presentan signos evidentes de la enfermedad. Según los especialistas, estas herramientas podrían llegar a identificar hasta el doble de casos en etapas tempranas en comparación con los métodos convencionales.
Uno de los trabajos analizó a más de 1.300 adultos de mediana edad aparentemente sanos y encontró que alrededor del 6 % ya mostraba alteraciones biológicas relacionadas con el Alzheimer, pese a no presentar síntomas clínicos. Los investigadores detectaron proteínas vinculadas a la enfermedad, como beta amiloide y tau, mediante pruebas sanguíneas menos invasivas y más accesibles que los estudios tradicionales.
De forma paralela, otro equipo desarrolló un nuevo trazador para escáneres PET capaz de localizar acumulaciones tempranas de proteína tau en el cerebro, una de las principales señales asociadas al desarrollo del Alzheimer. Esta tecnología permitiría identificar la enfermedad varios años antes de lo que logran actualmente los sistemas de diagnóstico.
Los expertos destacan que la detección precoz es clave porque los tratamientos disponibles muestran mejores resultados cuando se aplican en las primeras fases del deterioro cerebral. Además, estas herramientas podrían facilitar el desarrollo de nuevos medicamentos y programas de prevención personalizados.
Sin embargo, los investigadores advirtieron que estas pruebas aún no deben utilizarse como método masivo de diagnóstico, debido al riesgo de falsos positivos y a que todavía se requieren más estudios para confirmar su precisión en la población general.
El hallazgo representa uno de los avances más prometedores de los últimos años en la lucha contra una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo y que continúa siendo una de las principales causas de demencia en la población adulta mayor.

