George Russell (Mercedes) se adjudicó este domingo la victoria en el Gran Premio de Australia, primera cita del Mundial de Fórmula 1 2026, liderando un doblete de la escudería alemana en el circuito de Albert Park por delante de su compañero Kimi Antonelli, mientras que Fernando Alonso (Aston Martin) protagonizó un inicio de curso para el olvido al abandonar en dos ocasiones. Charles Leclerc (Ferrari) completó el podio y Carlos Sainz (Williams) solo pudo finalizar en la decimoquinta posición.
Pese a la buena salida de los Ferrari, con Leclerc colocándose al frente en los primeros giros, Russell se recompuso con una mejor gestión de neumáticos y ritmo de carrera para recuperar la punta y asegurar el primer triunfo del año. El británico cruzó el meta escoltado por Antonelli, certificando el dominio de las “flechas plateadas” en un fin de semana en el que se confirmaron los avances de Mercedes respecto a la pasada temporada.
Ferrari debió conformarse con el tercer lugar de Leclerc, mientras que su otro piloto quedó fuera de la lucha por el podio, en una prueba marcada por varias neutralizaciones y estrategias condicionadas por el desgaste de los compuestos. Para Sainz, ahora en Williams, el estreno fue discreto, lejos de los puntos en un monoplaza aún en fase de desarrollo competitivo.
El asturiano Fernando Alonso vivió una carrera tan extraña como frustrante: tras escalar posiciones en la salida y llegar a rodar en el top 10, comenzó a sufrir problemas mecánicos que lo obligaron a entrar en boxes y “abandonar” de forma provisional antes de regresar a pista varias vueltas después a modo de test. Finalmente, un segundo fallo en su Aston Martin le impidió completar la distancia pactada y le forzó a retirarse definitivamente, confirmando el doble abandono que ya había aventurado por radio ante las deficiencias del coche.
Alonso aprovechó, no obstante, las vueltas que pudo completar para recabar datos junto a Honda de cara a las próximas citas del calendario, en un proyecto que todavía busca rendimiento y fiabilidad. El balance del español contrasta con la solidez mostrada por Mercedes y con un campeonato que, tras Australia, deja la sensación de que la escudería alemana vuelve a estar en posición de pelear por todo.

