La Guardia Revolucionaria de Irán incautó dos buques mercantes en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, en un nuevo episodio que eleva la tensión en Oriente Medio.
Según autoridades iraníes, las embarcaciones fueron interceptadas por operar sin los permisos necesarios y por presuntamente poner en riesgo la seguridad marítima en la zona.
El operativo se produjo luego de que fuerzas iraníes abrieran fuego contra varios barcos, logrando capturar al menos dos portacontenedores, que posteriormente fueron escoltados hacia puertos bajo control iraní para su inspección.
El incidente ocurre en un contexto de creciente confrontación entre Irán y Estados Unidos, tras recientes acciones militares y restricciones en la navegación en el golfo Pérsico, lo que ha afectado el tránsito comercial por el estrecho.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto clave para el comercio energético global, ya que por él transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier alteración en su operatividad tiene impacto inmediato en los mercados internacionales.
Analistas advierten que estos hechos podrían complicar aún más las negociaciones diplomáticas en curso y aumentar la volatilidad en los precios del crudo, en un escenario geopolítico cada vez más inestable.

