El dirigente opositor venezolano Villca Fernández, ex preso político del chavismo, enfrenta una orden de deportación en Estados Unidos tras años de persecución, cárcel y destierro, primero en Venezuela y luego en Perú. El activista, de 46 años, estuvo dos años recluido y torturado en el temido centro de detención del Helicoide, fue liberado en 2018 con la condición de abandonar su país y, tras recibir refugio en Lima, se vio forzado a huir nuevamente ante lo que denuncia como “represión transnacional” del régimen de Nicolás Maduro.
Fernández fue encarcelado por su activismo opositor y sus llamados públicos a la intervención internacional contra el Gobierno de Maduro. Tras dos años en el Helicoide, centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), fue sacado de su celda, esposado y con grilletes, y llevado directamente al aeropuerto, donde un guardia tramitó su embarque con el fusil apoyado en el mostrador antes de enviarlo a Perú sin documentos.
El país andino le otorgó refugio por ser hijo de peruano, pero el acoso no terminó allí. El propio Maduro volvió a señalarlo en televisión como presunto autor intelectual de un asalto a un cuartel militar y pidió su captura al entonces presidente Martín Vizcarra, mientras el opositor aseguraba cruzarse en Lima, en múltiples ocasiones, con antiguos carceleros del Helicoide.
En 2022, Fernández cruzó el río Bravo entre México y Estados Unidos con copias de su expediente de persecución pegadas al cuerpo para que no se dañaran y se entregó a la patrulla fronteriza para solicitar asilo político. Pasó dos meses en un centro de detención migratoria, superó entrevistas de “miedo creíble”, obtuvo un permiso humanitario (parole) y presentó formalmente su petición de asilo, con permiso de trabajo y documentación en regla.
No obstante, su caso fue cerrado sin resolución, la apelación fue rechazada y recientemente se emitió en su contra una orden de deportación, de acuerdo con lo relatado por el propio Fernández. El opositor quedaría dentro del grupo de venezolanos y cubanos que Estados Unidos busca expulsar a un “tercer país seguro” —como Ecuador o Uganda— en el marco de la política migratoria aplicada por el Gobierno de Donald Trump, sin que los afectados puedan elegir destino.
Fernández sostiene que su vida volvería a estar en peligro si es expulsado, tras haber experimentado persecución tanto en Venezuela como fuera de ella. Recuerda casos de represión transnacional, como el asesinato del exmilitar venezolano Ronald Ojeda en Chile o la captura del desertor Franklin Caldera en Colombia, para argumentar que el aparato de seguridad del chavismo persigue a opositores más allá de sus fronteras.
Al mismo tiempo, participa como denunciante en procesos abiertos en Estados Unidos contra Nicolás Maduro por delitos de tortura, lo que, afirma, lo coloca en un riesgo aún mayor. “Vine a Estados Unidos en busca de protección y ahora siento que se me está dando la espalda en el momento más crítico de mi vida”, declaró el activista desde Miami, donde trabaja como cocinero mientras espera una salida jurídica a su situación migratoria.

