La región Ayacucho continúa en situación de emergencia debido a las lluvias intensas que han provocado desbordes de ríos, inundaciones, derrumbes y serios daños en infraestructura urbana y educativa en distintas provincias, principalmente en la zona del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). Las autoridades regionales y el Gobierno central mantienen en vigor el estado de emergencia y ejecutan medidas de respuesta y rehabilitación, mientras se actualiza de manera constante el balance de familias afectadas.
Uno de los episodios más graves se registró en el distrito de Ayna–San Francisco, donde un nuevo desborde del río Sankirhuato arrasó con tramos de calles, muros de contención y viviendas, dejando a su paso escombros, lodo y grandes rocas en la zona urbana. Imágenes difundidas muestran casas inundadas y estructuras colapsadas, así como vecinos que debieron abandonar sus hogares ante el riesgo de nuevos deslizamientos.
Defensa Civil y el municipio local trabajan en la limpieza de vías y en la evaluación de daños para determinar el número exacto de damnificados y hogares inhabitables. La situación se agrava por la continuidad de las precipitaciones, que mantiene en alerta a otras localidades cercanas a ríos y quebradas.
Como consecuencia de los daños en infraestructura educativa, la Dirección Regional de Educación de Ayacucho decidió postergar el inicio del año escolar presencial hasta el 23 de marzo, medida que afecta a miles de estudiantes de la región. En varios colegios se reportan aulas anegadas, techos dañados, muros agrietados y vías de acceso bloqueadas por huaicos y derrumbes, lo que impide garantizar condiciones mínimas de seguridad para escolares y docentes.
Las autoridades del sector coordinarán con los gobiernos locales y el Programa Nacional de Infraestructura Educativa la ejecución de trabajos de emergencia, instalación de módulos temporales y, en algunos casos, la reubicación de alumnos en otros locales. También se evalúa el uso de estrategias de educación a distancia o híbrida en zonas donde el acceso físico a las escuelas siga comprometido.
El Gobierno central declaró el estado de emergencia en Ayacucho por 60 días, medida que permite la intervención de diferentes sectores para atender la emergencia, rehabilitar vías, reforzar defensas ribereñas y apoyar a la población damnificada. De acuerdo con los reportes oficiales, las lluvias han provocado hasta ahora viviendas colapsadas y afectadas, carreteras interrumpidas, áreas agrícolas dañadas y desabastecimiento parcial en algunos mercados locales.
El gobernador regional de Ayacucho ha solicitado mayores recursos y equipos al Ejecutivo, señalando que el Vraem “ha colapsado” por la combinación de intensas precipitaciones, fragilidad de las laderas y falta de infraestructura de contención. Organismos como el Indeci y el Senamhi mantienen la alerta sobre la posibilidad de nuevos eventos extremos en las próximas semanas, en el marco de los escenarios de cambio climático que vienen afectando al sur andino.
Las autoridades han exhortado a la población a no ocupar cauces de ríos ni quebradas, respetar las zonas de alto riesgo definidas en los mapas locales y atender las recomendaciones de Defensa Civil ante eventuales evacuaciones preventivas. Paralelamente, se organizan campañas de ayuda humanitaria para las familias que lo han perdido todo, con énfasis en la entrega de alimentos, agua segura, abrigo y kits de higiene.
Diversas organizaciones sociales y parroquiales de Ayacucho han iniciado colectas y llamados solidarios, mientras que especialistas insisten en la necesidad de combinar la respuesta inmediata con planes de adaptación al cambio climático a mediano plazo. La región se mantiene en vigilancia permanente, consciente de que el periodo de lluvias podría extenderse y seguir poniendo a prueba su capacidad de respuesta.

