El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, rechazó la propuesta presentada por Irán para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, al considerar que Teherán busca imponer un sistema de control y cobro por el tránsito marítimo en una vía internacional clave.
Rubio afirmó que la oferta iraní no implica una apertura real del paso, sino una modalidad condicionada al permiso de sus autoridades y al pago de tarifas por parte de las embarcaciones. “No podemos tolerar que intenten normalizar un sistema en el que decidan quién puede usar una vía marítima internacional y cuánto debe pagar”, sostuvo.
La propuesta iraní, transmitida a través de mediadores, incluía la reapertura del estrecho bajo ciertas condiciones, entre ellas la flexibilización de restricciones por parte de Estados Unidos. Sin embargo, Washington considera que este planteamiento consolida el control iraní sobre una ruta estratégica para el comercio energético mundial.
El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más importantes del planeta, por donde transita cerca del 20 % del petróleo global, lo que lo convierte en un punto crítico en la geopolítica internacional.
Las declaraciones de Rubio se producen en un contexto de alta tensión entre Washington y Teherán, marcado por bloqueos navales, incidentes con buques y negociaciones estancadas. Analistas advierten que cualquier intento de restringir o gravar el paso por esta ruta podría tener impactos directos en los precios del petróleo y la estabilidad económica global.
En este escenario, Estados Unidos reiteró que no permitirá que Irán establezca un control permanente sobre el estrecho, mientras continúan las gestiones diplomáticas para evitar una escalada mayor en la región.

