El avance de los ‘deepfakes’ y otros contenidos audiovisuales generados por inteligencia artificial está superando la capacidad del ojo humano para distinguir lo real de lo manipulado, lo que ha impulsado el desarrollo de sistemas que autentican las imágenes y los vídeos desde el mismo momento de su captura. Empresas tecnológicas y fabricantes de cámaras están apostando por firmas criptográficas y estándares abiertos que permitan probar, ante un juez o un medio de comunicación, que un archivo procede de una cámara concreta y no ha sido alterado después.
Firmar el vídeo dentro de la cámara
Una de las soluciones presentadas es un sistema de vídeo firmado que integra la autenticación directamente en la cámara, mediante una plataforma de ciberseguridad que añade una firma criptográfica única al flujo de vídeo en el instante de la grabación. Esa firma genera una “huella” verificable que permite comprobar más tarde que el contenido no ha sido modificado desde que salió del dispositivo, algo clave para pruebas periciales, investigaciones policiales o incidentes de seguridad corporativa.
La propuesta se ofrece como ‘software’ de código abierto, de modo que fuerzas de seguridad, equipos jurídicos, peritos y otros fabricantes de cámaras pueden adoptar la herramienta, auditar su funcionamiento e integrar la validación en sus propios sistemas sin depender de soluciones propietarias. Según sus impulsores, este enfoque facilita el cumplimiento de los nuevos marcos regulatorios europeos sobre integridad de contenidos digitales.
Estándares globales y firmas en cámaras profesionales
En paralelo, grandes marcas de la industria fotográfica como Sony, Nikon y Canon han acordado un estándar mundial para incorporar firmas digitales en las imágenes capturadas con sus cámaras, que incluyen datos como fecha, hora, ubicación y autor, resistentes a la manipulación. Estos fabricantes planean ofrecer modelos ‘mirrorless’ y réflex de gama alta con tecnología de autenticación integrada, dirigidos sobre todo a fotoperiodistas y profesionales de medios.
Las firmas se podrán comprobar con herramientas en línea como Verify, desarrollada por un consorcio de medios y tecnológicas, que permite verificar gratuitamente si una fotografía conserva credenciales de contenido válidas. Si el archivo carece de esa información o presenta inconsistencias, el sistema lo marca como no verificado, lo que ayuda a identificar imágenes generadas o retocadas con IA.
De detectar falsos a certificar lo auténtico
Especialistas en ciberseguridad señalan que estos enfoques cambian el foco: en lugar de intentar detectar todos los ‘deepfakes’ —una tarea cada vez más difícil—, se prioriza certificar qué contenidos son auténticos desde el origen. Esta estrategia de “proveniencia y marcado” se combina con otras herramientas forenses basadas en inteligencia artificial, que analizan patrones visuales, audio y metadatos para descubrir manipulaciones.
Los desarrolladores sostienen que la adopción masiva de estándares de autenticidad a nivel de cámara podría convertirse en un nuevo “sello de confianza” para medios, tribunales y plataformas digitales, especialmente en contextos electorales o de crisis, donde la circulación de vídeos falsos puede tener un impacto político y social inmediato.

