Científicos informáticos y psicólogos advierten que los chatbots de inteligencia artificial están homogeneizando la forma en que las personas escriben y piensan, al estandarizar estilos de lenguaje, perspectivas y estrategias de razonamiento en todo el mundo.
Un trabajo de la Universidad del Sur de California, publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences de Cell Press, sostiene que los grandes modelos de lenguaje (LLM) tienden a producir respuestas similares para usuarios distintos, lo que lleva a expresiones “estandarizadas” y reduce la diversidad de ideas. Según el investigador Zhivar Sourati, cuando diferentes personas delegan parte de su escritura y razonamiento en las mismas herramientas de IA, sus estilos y puntos de vista “se homogeneizan”, lo que puede empobrecer la sabiduría colectiva y la capacidad de adaptación de la sociedad.
El estudio recuerda que estos modelos se entrenan replicando regularidades estadísticas de grandes corpus, que a menudo sobrerrepresentan idiomas e ideologías dominantes de sociedades occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas, por lo que sus salidas reflejan solo una fracción sesgada de la experiencia humana. Además, los autores señalan que, aunque a nivel individual las personas pueden generar más ideas con más detalles cuando usan IA, los grupos que recurren a estas herramientas terminan produciendo menos ideas y menos creativas que cuando piensan por sí mismos.
Los investigadores advierten que el riesgo no se limita a la forma de escribir o hablar, sino que la IA puede redefinir, de manera sutil, qué se considera un discurso creíble, una “buena” argumentación o una perspectiva aceptable. También apuntan que la tendencia de los modelos a favorecer razonamientos lineales y explícitos puede desplazar otros estilos intuitivos o abstractos, que en algunos contextos son más eficientes o innovadores.
El equipo propone que los desarrolladores incorporen más diversidad lingüística, cultural e ideológica en los datos de entrenamiento para evitar que la estandarización avance sin control. De lo contrario, advierten, la expansión masiva de estas herramientas podría empujar hacia un pensamiento más uniforme, menos crítico y con menor capacidad para responder a entornos complejos y cambiantes

