La capital venezolana registró una paralización casi total del transporte público tras una huelga convocada por conductores de autobuses que demandan un incremento en la tarifa del pasaje. La medida generó serias dificultades de movilidad para miles de ciudadanos y afectó la actividad económica en distintos sectores de la ciudad.
De acuerdo con representantes gremiales del transporte, la protesta busca presionar a las autoridades para que autoricen el aumento del pasaje de 60 a 120 bolívares, además de atender reclamos relacionados con la devolución de unidades retenidas y la falta de respuestas institucionales a sus demandas.
La suspensión del servicio provocó una fuerte congestión en otros medios de transporte disponibles, especialmente en estaciones del Metro de Caracas y trenes suburbanos, donde se registró una afluencia masiva de usuarios que buscaban alternativas para trasladarse a sus lugares de trabajo o estudio.
La protesta también impactó zonas cercanas a la capital, como La Guaira y otras ciudades dormitorio, desde donde diariamente se movilizan miles de trabajadores hacia Caracas. A pesar del caos generado por la medida, las autoridades informaron que no se reportaron incidentes graves durante la jornada.
Analistas consideran que la huelga refleja las dificultades del sector transporte frente al aumento de los costos operativos y al deterioro del poder adquisitivo de la población, factores que mantienen en tensión las discusiones sobre tarifas y subsidios en el país.

