Irán ha confirmado oficialmente la muerte del jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en el marco de la ofensiva conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel contra objetivos militares en territorio persa, en un escenario de intensificación de la guerra abierta entre Teherán y el eje Washington‑Tel Aviv.
La Guardia Revolucionaria identificó al oficial como una de sus máximas figuras en inteligencia, encargado de coordinar redes de información y vigilancia tanto interna como en el extranjero. Su eliminación se suma a una serie de golpes a la cúpula militar y de seguridad iraní, en el contexto de una campaña de “ataques dirigidos” anunciada por Tel Aviv y respaldada por Washington.
Según informes de medios internacionales, el jefe de inteligencia murió en un bombardeo aéreo sobre un complejo militar en las afueras de Teherán o en una instalación cercana al Golfo Pérsico, en la misma oleada de ataques que ya dejó sin vida al ministro de Defensa, al comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria y a otros altos cargos. Israel y Estados Unidos han reconocido que forman parte de una estrategia coordinada para desarticular la cadena de mando y las capacidades de represalia de Irán.
En un comunicado la Guardia Revolucionaria calificó al fallecido como “mártir” y advirtió que la República Islámica “continuará respondiendo con fuerza” contra los “agresores”. La muerte de otro alto mando de inteligencia profundiza la crisis de liderazgo en Irán y aumenta las tensiones en el Golfo, mientras Rusia, China y varios países árabes exigen una “desescalada inmediata” y una negociación para evitar una guerra más amplia.

