El presidente de Miguel Díaz-Canel denunció ante legisladores estadounidenses el “daño criminal” provocado por la política de asfixia energética impulsada por la administración de Donald Trump, en medio de la creciente crisis que atraviesa la isla.
Durante un encuentro con los congresistas demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson, el mandatario cubano aseguró que el cerco energético impuesto por Washington ha tenido graves consecuencias para la población, afectando servicios esenciales como la salud, la educación y el suministro de agua potable.
Díaz-Canel también expresó la disposición de su gobierno a sostener un “diálogo bilateral serio y responsable” con Estados Unidos, con el objetivo de buscar soluciones a las tensiones existentes entre ambos países.
Por su parte, los congresistas estadounidenses coincidieron en señalar el impacto humanitario de estas medidas, calificándolas como un “castigo colectivo” que agrava la situación del pueblo cubano.
La política de restricción al suministro de petróleo, aplicada en los últimos meses, ha intensificado la crisis energética en Cuba, provocando apagones y limitaciones en sectores clave, en un contexto de fuerte presión internacional y tensiones diplomáticas entre ambas naciones.

