El Ejército israelí anunció este miércoles la suspensión de sus operaciones contra Irán, alineándose con el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos y Teherán, mediado por Pakistán. Sin embargo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantienen y refuerzan sus combates contra Hezbolá en Líbano, con nuevas órdenes de desalojo en el sur, incluyendo la ciudad de Tiro.
El pacto, impulsado por el presidente Donald Trump, permite el paso seguro por el estrecho de Ormuz a cambio de una pausa en los bombardeos, aunque Irán insiste en coordinarlo con sus fuerzas armadas. Pakistán, a través de su primer ministro Shehbaz Sharif, afirmó que la tregua aplica «en todas partes, incluido Líbano», pero Israel lo rechazó explícitamente. Antes de la suspensión, Israel lanzó ataques finales contra lanzaderas e infraestructuras iraníes para limitar su capacidad de respuesta.
Irán celebró el alto el fuego como una «victoria histórica» y prepara negociaciones en Islamabad el viernes, con el dedo «en el gatillo» ante posibles violaciones. Trump lo calificó de «gran día para la paz mundial» y prometió ayudar a descongestionar Ormuz, mientras mercados reaccionan con caídas del petróleo (hasta 16%) y subidas bursátiles. En Israel, el líder opositor Yair Lapid criticó a Netanyahu por un «desastre político».
Las FDI ordenaron desalojos inmediatos al norte del río Zahrani por seguridad, continuando operaciones terrestres contra Hezbolá. Esto convierte el frente libanés en el foco principal de tensión, pese a la pausa con Irán.

