Aunque el cuerpo entra en reposo durante el sueño, el corazón no se detiene, pero sí reduce su actividad de manera natural, en un proceso conocido como “dip fisiológico”, clave para la salud cardiovascular.
Especialistas explican que, durante la noche, la presión arterial y la frecuencia cardíaca disminuyen entre un 10 % y un 20 %, permitiendo al organismo recuperarse del desgaste diario. Este descenso es considerado un indicador de buen funcionamiento del sistema cardiovascular.
El fenómeno está vinculado al ritmo circadiano y al equilibrio del sistema nervioso, que reduce la actividad del organismo mientras dormimos. Sin embargo, cuando este descenso no ocurre —lo que se conoce como “non-dipping”— puede aumentar el riesgo de enfermedades como hipertensión, infartos o accidentes cerebrovasculares.
Estudios recientes destacan que factores como el estrés, el insomnio, la apnea del sueño o hábitos poco saludables pueden alterar este mecanismo natural, afectando la recuperación del cuerpo durante la noche.
Los expertos recomiendan mantener rutinas de sueño regulares, evitar estimulantes antes de dormir y controlar la presión arterial, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares.
El dip fisiológico confirma que dormir bien no solo descansa la mente, sino que también protege activamente el corazón.

