El gobierno del presidente interino de Perú, José María Balcázar, enfrenta una crisis política de alto nivel tras la suspensión de la compra de 24 aviones de combate F-16 a la empresa estadounidense Lockheed Martin, operación valorada en 3.500 millones de dólares.
La decisión del mandatario de postergar la firma del contrato —argumentando que un gobierno transitorio no debe asumir compromisos de gran envergadura— provocó la renuncia del ministro de Defensa, Carlos Díaz, y del canciller, Hugo de Zela.
Ambos funcionarios cuestionaron la medida y señalaron que el proceso ya se encontraba avanzado, lo que evidenció tensiones internas en el Ejecutivo. La situación se agravó tras conocerse que el acuerdo habría sido gestionado previamente sin pleno consenso político.
El caso también generó fricciones diplomáticas con Estados Unidos. El embajador estadounidense en Lima advirtió sobre posibles consecuencias si se vulneran compromisos asumidos, mientras sectores de la oposición han solicitado explicaciones por la forma en que se manejó la negociación.
En el ámbito interno, el Congreso evalúa acciones de control político, en un contexto marcado por la inestabilidad institucional y el proceso electoral en curso, que definirá al próximo gobierno en las próximas semanas.
Analistas consideran que este episodio refleja las dificultades de gobernabilidad en el país y podría tener repercusiones en la confianza internacional y en futuras decisiones de inversión en el sector defensa.
Foto: Vista del Palacio de Gobierno en Lima, en medio de la crisis política generada por la suspensión de la compra de aviones de combate.

