En un paso significativo hacia la estabilización de los servicios básicos en el país, delegaciones técnicas de Venezuela y Estados Unidos han iniciado este viernes una serie de evaluaciones conjuntas destinadas a reconstruir la red eléctrica nacional. El objetivo primordial es establecer un sistema «confiable y sostenible» que ponga fin a casi una década de inestabilidad energética.
El acercamiento se produce en el marco de la reciente normalización de relaciones diplomáticas y comerciales. Según fuentes oficiales, el plan contempla la inversión de capitales internacionales y la asesoría técnica de expertos estadounidenses para la modernización de las principales plantas termoeléctricas y el fortalecimiento del Sistema Eléctrico Interconectado.
John M. Barrett, encargado de negocios de la delegación estadounidense, señaló en rueda de prensa desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía que la recuperación de la infraestructura energética es un «hito clave» para la reactivación económica del país sudamericano. «Sin energía estable no hay crecimiento industrial posible», afirmó el diplomático.
Por su parte, el sector empresarial venezolano ha recibido la noticia con optimismo moderado, instando a que los procesos de licitación y ejecución de obras se realicen bajo estrictos estándares de transparencia. Se espera que los primeros resultados de las inspecciones técnicas se presenten a finales del presente mes, definiendo así el cronograma de inversiones prioritarias para las zonas más afectadas por los racionamientos, especialmente en el occidente del país.
Este acuerdo energético coincide con el inicio de la reestructuración de la deuda externa venezolana, consolidando un clima de apertura hacia los mercados internacionales tras el cambio de ciclo político que atraviesa la nación.

