El expresidente boliviano Evo Morales manifestó públicamente su respaldo a las protestas y bloqueos que sacuden distintas regiones de Bolivia y calificó las movilizaciones como una “sublevación del pueblo” contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz.
Las declaraciones de Morales se producen en medio de una creciente crisis política y social marcada por violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, especialmente en La Paz y otras ciudades del país. Las protestas incluyen bloqueos de carreteras, ataques a edificios públicos y disturbios que han afectado el abastecimiento de combustible, alimentos y oxígeno medicinal.
“Es una sublevación del pueblo”, afirmó Morales durante una entrevista radial, donde acusó al gobierno de Rodrigo Paz de impulsar políticas “neoliberales” y promover reformas que, según él, amenazan los recursos naturales y los servicios públicos bolivianos.
El exmandatario sostuvo además que sectores indígenas, campesinos y sindicales encabezan las movilizaciones para defender la actual Constitución boliviana y rechazar cambios impulsados por la administración de Paz.
La tensión política aumentó luego de que el gobierno anunciara la creación de una comisión para impulsar reformas parciales a la Constitución, con el objetivo de facilitar inversiones y cambios en áreas estratégicas como hidrocarburos, minería y energía. Morales y sectores opositores consideran que estas medidas representan un intento de privatización encubierta.
En paralelo, el gobierno boliviano y autoridades estadounidenses denunciaron que las protestas podrían derivar en un intento de desestabilización institucional o “golpe de Estado”. El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, expresó respaldo a Rodrigo Paz y manifestó preocupación por la escalada de violencia en el país.
La crisis ha provocado severas afectaciones económicas y sociales. Reportes internacionales señalan desabastecimiento, suspensión parcial del transporte y pérdidas millonarias debido a los bloqueos de rutas estratégicas en distintas regiones bolivianas.
Analistas consideran que Bolivia enfrenta uno de los escenarios de mayor tensión política de los últimos años, mientras continúan las movilizaciones y persisten las dudas sobre la posibilidad de una salida negociada al conflicto.

