El Gobierno del Reino Unido lanzó una advertencia sobre el riesgo de una inminente crisis alimentaria global si continúan las interrupciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo, gas y mercancías esenciales.
La alerta surge en medio de la creciente tensión en Oriente Medio y las amenazas de Irán de imponer nuevos mecanismos de control y peajes a las embarcaciones que atraviesen la estratégica vía marítima.
Funcionarios británicos señalaron que cualquier bloqueo parcial o alteración significativa del tránsito marítimo en Ormuz podría provocar un fuerte incremento en los costos internacionales del combustible y del transporte de alimentos, afectando especialmente a países dependientes de importaciones.
“El estrecho de Ormuz no solo es clave para la energía mundial; también impacta directamente las cadenas de suministro alimentario y el comercio internacional”, indicó un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores británico.
Expertos en comercio internacional explican que cerca del 20 % del petróleo transportado por vía marítima pasa por el estrecho de Ormuz, lo que convierte cualquier alteración en esa zona en un factor de presión inmediata sobre la inflación global y los precios de productos básicos.
Organismos internacionales también han comenzado a monitorear el posible impacto en mercados agrícolas, fertilizantes y cadenas logísticas, debido al aumento de la incertidumbre geopolítica en la región.
Analistas consideran que una prolongación de la crisis podría generar nuevas presiones económicas internacionales similares a las observadas durante anteriores conflictos energéticos globales.

