La indignación ciudadana por los bloqueos de carreteras en Bolivia aumentó en las últimas horas tras confirmarse la muerte de una niña de 12 años que padecía cáncer y que no pudo llegar a la ciudad de La Paz para recibir el tratamiento de quimioterapia que necesitaba. El caso ha reavivado el debate sobre las consecuencias humanitarias de las protestas que mantienen paralizado gran parte del país.
La menor, identificada como Miriam, sufría un linfoma linfoblástico de células B y residía en la localidad fronteriza de Tambo Quemado, en el departamento de Oruro. Según informó la Asociación de Voluntarios Contra el Cáncer Infantil (AVCCI), tenía programada una sesión de quimioterapia en La Paz el pasado 18 de mayo, pero los bloqueos de carreteras impidieron su traslado.
De acuerdo con los reportes médicos, la niña presentó una grave descompensación, acompañada de fiebre y una hemorragia, y falleció después de varias semanas sin recibir el tratamiento que requería. Sus padres intentaron encontrar rutas alternativas para llegar al hospital, pero no lograron superar los cortes de las vías.
La presidenta de la AVCCI, Ana Carola Torres, cuestionó que las ambulancias y los pacientes no puedan transitar libremente durante las protestas y pidió la habilitación urgente de corredores humanitarios para garantizar la atención médica de personas en situación crítica.
Con este fallecimiento, ya son al menos diez las víctimas vinculadas a la crisis que atraviesa Bolivia, de las cuales siete habrían perdido la vida por no recibir atención médica oportuna debido a las restricciones de movilidad provocadas por los bloqueos.
Mientras tanto, comerciantes, transportistas, productores y diversos sectores sociales continúan manifestando su rechazo a las protestas, argumentando que los cierres de carreteras están provocando desabastecimiento de alimentos, combustible, medicamentos y graves perjuicios económicos en distintas regiones del país.
La muerte de la menor ha generado una ola de reacciones en redes sociales y entre organizaciones civiles, que exigen soluciones inmediatas para evitar que más pacientes queden atrapados por el conflicto y vean comprometido su acceso a tratamientos médicos esenciales.

