En entrevista con el periodista español Javier Negre, y en pleno desarrollo de nuestra tragedia nacional, determinada por los brutales acontecimientos producidos por el denominado doblete sísmico y el pasado bombardeo por parte de las fuerzas militares de los EE. UU., con el consecuente secuestro de la pareja presidencial, la presidenta encargada Delcy Eloína Rodríguez Gómez ofreció una narrativa llena de argumentos proactivos que tienen como objetivo primario, desde mi humilde mirada, ofrecer a la comunidad nacional y especialmente a la comunidad internacional una imagen de total consolidación, legitimidad y estabilidad en su encargaduría.
Creemos que su acentuado pragmatismo obedece a captar inversión extranjera, justificar acuerdos petroleros con empresas transnacionales y calmar tensiones geopolíticas dentro y fuera del país.
Pudiésemos englobar el discurso de la presidenta Delcy Eloína en dos puntos fundamentales y profundamente definitorios dentro de su plan ejecutivo denominado:
“Renacer 2026”.
1) Recuperación económica
Se basa en la recuperación de la explotación petrolera, que ronda los 1.203.000 barriles diarios a la fecha, y en la expansión de más de 30 contratos con empresas petroleras de todo el mundo, ya consolidados legalmente para implementarse en los próximos meses.
Asimismo, contempla la creación de fondos económicos para atender a la población venezolana, estrictamente en el mejoramiento de su salario real y en facilitar y consolidar servicios como salud, electricidad, agua, alimentación, entre otros.
2) Relaciones con los EE. UU.
En este aspecto, la presidenta encargada destacó que los dos países han entrado en una fase de:
“Beneficio y respeto mutuo y pragmatismo diplomático”
enfocada en el sector energético, y que mantiene directa y amplia comunicación con el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio.
Como indicamos anteriormente, entendemos que, por recomendación de sus tanques pensantes, la narrativa fue diseñada para proyectar una imagen de total gobernabilidad, normalizar los vínculos con el sistema bancario internacional (FMI, Banco Mundial) y presentar una economía abierta a los intercambios comerciales con todo el mundo.
En consecuencia, la narrativa de la presidenta encargada omite elementos como: el bombardeo por parte de las fuerzas militares de los EE. UU., el secuestro de la pareja presidencial, la invasión silenciosa del Gobierno norteamericano, el sabotaje de la oposición de ultraderecha venezolana, las críticas de sectores revolucionarios de izquierda y ultraizquierda venezolana, así como de sectores moderados de nuestra sociedad que hablan de la entrega de nuestra soberanía.
También considero que estas omisiones fueron deliberadas desde lo profundo del alto gobierno y que las recomendaciones de sus tanques pensantes, reitero, se basan y toman en cuenta la situación coyuntural de emergencia que vive el país.
Por esa razón creemos que las omisiones responden a:
1) Al presentar esta narrativa pragmática, el gobierno encargado minimiza los hechos de fuerza e intervención extranjera, proyectando una imagen de normalidad institucional y control territorial.
2) Consolidar la confianza en la inversión extranjera. Por tal razón, mencionar un tutelaje o invasión silenciosa extranjera ahuyentaría a los capitales extranjeros necesarios en este terrible momento.
3) La retórica del:
“Respeto mutuo”
va a estar determinada por la flexibilización de operaciones en la explotación petrolera por parte de las empresas extranjeras, la posible suspensión y eliminación de las sanciones unilaterales y el regreso de capitales bloqueados al país.
“Premisa difícil de lograr” (lo anterior es mío).
4) Mantener la unidad y cohesión interna, impedir a toda costa un estallido social y concentrar la atención pública en la reconstrucción y estabilidad financiera, así como eliminar la percepción de vulnerabilidad, crisis acelerada y pérdida de soberanía.
En palabras domésticas, si el gobierno refuerza la retórica del bombardeo, el secuestro de la pareja presidencial y la invasión silenciosa de los EE. UU. en el país, legitima la vulnerabilidad de la nación y su dirigencia; en consecuencia, es fundamental hacer silencio ante un posible tutelaje extranjero.
Entendemos que el discurso de la presidenta encargada en la entrevista se mueve en tres premisas fundamentales: orden, control institucional y normalidad.
El llamado:
“Respeto mutuo”
desde mi específica mirada busca disfrazar una asimetría de poder extraordinariamente obvia, convirtiendo lo que hemos llamado una:
“Invasión silenciosa”
por parte de los EE. UU. en un acuerdo diplomático destinado a lograr la inversión de capitales extranjeros.
Por esa razón, el discurso de la presidenta encargada en esta específica entrevista, que define la política a seguir para Venezuela (Renacer 2026), por lo menos hasta que dure su encargaduría, va a estar determinado por no centrarse en el debate de la crisis política. Al contrario, busca ampliar los espacios y absorber las fuerzas dialécticamente contradictorias (mesas de trabajo con la A. N. del 2015) y mantener silencio en cuanto al secuestro de la pareja presidencial y la posible pérdida de la soberanía nacional.
Es decir, parece que su estrategia de comunicación política y pragmatismo diplomático, desde su propuesta de:
“Renacer 2026”
—propuesta que en definitiva determina su plan de gobierno por un lustro (intuyo)— aclara a todas luces el camino definitivo seleccionado por la nueva administración venezolana para realizar su acción de gobierno, limpiando de esta forma expectativas e incertidumbres en el entorno político, económico y social de la sociedad venezolana, tanto a lo interno de la nación como en sus políticas con el mundo.
En definitiva, la presidenta encargada Delcy Eloína Rodríguez Gómez optó por beber las aguas del Leteo (río del olvido del inframundo griego), al contrario de beber las aguas del Mnemósine, río del recuerdo o apertura de la memoria, para manifestar su verdad, que es simplemente quitar el velo a una realidad.
Prefiere el olvido.

