¿Puede el entorno dificultar el embarazo? La respuesta de la ciencia es sí. Diversos estudios han demostrado que la exposición a disruptores endocrinos, sustancias químicas presentes en productos de uso cotidiano, puede alterar el funcionamiento del sistema hormonal y afectar la fertilidad tanto en hombres como en mujeres.
Estos compuestos se encuentran en algunos plásticos, pesticidas, cosméticos, productos de limpieza, envases de alimentos y otros artículos de consumo. Su capacidad para imitar o interferir con las hormonas puede influir en procesos esenciales para la reproducción.
Entre los posibles efectos asociados figuran la disminución de la calidad del esperma, alteraciones en la ovulación y el ciclo menstrual, reducción de la reserva ovárica, mayor dificultad para lograr un embarazo y un aumento del riesgo de aborto espontáneo. No obstante, los especialistas advierten que la fertilidad depende de múltiples factores y que estas sustancias constituyen solo uno de ellos.
Las investigaciones se han centrado especialmente en compuestos como el Bisfenol A (BPA), los Ftalatos, los PFAS, además de algunos pesticidas y retardantes de llama.
Para reducir la exposición, los expertos aconsejan evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, utilizar envases de vidrio o acero inoxidable, disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados, lavar bien frutas y verduras, ventilar los ambientes y optar por productos de higiene personal con menos sustancias químicas potencialmente disruptoras.
La Organización Mundial de la Salud y la Endocrine Society coinciden en que existe suficiente evidencia para recomendar medidas preventivas, aunque insisten en que se requieren más investigaciones para comprender plenamente el impacto de estas sustancias sobre la salud reproductiva.

