Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva militar contra Irán al completar una ronda de ataques sobre decenas de objetivos militares, principalmente en las costas cercanas al estrecho de Ormuz. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), la operación, que se prolongó durante unas siete horas, tuvo como objetivo degradar las capacidades iraníes relacionadas con misiles, drones, instalaciones navales y sistemas de defensa costera.
Paralelamente, Washington anunció la reanudación del bloqueo naval a los puertos iraníes, una medida que impide el tránsito de embarcaciones con destino u origen en instalaciones portuarias de Irán. La administración estadounidense sostiene que la decisión busca limitar la capacidad de Teherán para sostener operaciones militares y proteger la navegación internacional en una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo.
Las autoridades estadounidenses aseguraron que los bombardeos alcanzaron sus objetivos y advirtieron que están preparadas para ejecutar nuevas operaciones si el presidente Donald Trump lo ordena. La ofensiva se produce en medio de una escalada del conflicto que mantiene en alerta a toda la región de Oriente Medio y genera preocupación por el impacto que pueda tener sobre el comercio marítimo y los mercados energéticos.
Por su parte, Irán condenó los ataques y reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá restringido mientras continúen las operaciones militares estadounidenses. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto, ante el temor de que una mayor escalada provoque nuevas interrupciones en el suministro mundial de petróleo y gas.

