Estados Unidos lanzó una nueva oleada de ataques aéreos contra objetivos en Irán, en una operación que dejó al menos tres personas fallecidas y dos heridas en la isla de Qeshm, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz. Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la ofensiva fue una respuesta a los recientes intentos de ataque contra fuerzas e intereses estadounidenses desplegados en Oriente Medio.
Los bombardeos alcanzaron instalaciones militares, centros de mando, bases de misiles, depósitos de drones y sistemas de vigilancia costera vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní. Medios iraníes también reportaron explosiones en otras zonas del sur del país, entre ellas Ahvaz, Abadán y Shadegán.
La escalada ocurre después de que Irán lanzara misiles contra bases estadounidenses en Jordania. Las Fuerzas Armadas jordanas informaron haber interceptado cinco proyectiles, evitando víctimas en su territorio.
El recrudecimiento de las hostilidades aumenta la tensión en Oriente Medio y alimenta la preocupación internacional por una posible expansión del conflicto, especialmente debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el comercio mundial de petróleo.

