Estados Unidos deportó a Cuba a Fernando Armando Valdés Pérez, un ciudadano cubano-guatemalteco de 61 años señalado por las autoridades estadounidenses de haber trabajado durante décadas para los servicios de inteligencia del régimen cubano y de haberse infiltrado en comunidades de exiliados y opositores.
Según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), Valdés Pérez habría recibido desde mediados de la década de 1990 la misión de infiltrarse en comunidades de exiliados y disidentes cubanos tanto en Estados Unidos como en otros países de América Latina, con el objetivo de obtener información y transmitirla a las estructuras de inteligencia de La Habana.
El hombre fue detenido el 10 de julio de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Miami, durante una operación en la que participaron agentes de ICE, el FBI y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Posteriormente fue sometido a un procedimiento administrativo de expulsión y enviado a Cuba el 7 de agosto.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de las autoridades fue su capacidad para integrarse en sectores del exilio cubano. ICE sostiene que Valdés Pérez llegó a ganarse la confianza del fallecido Luis Posada Carriles, conocido opositor al régimen de Fidel Castro, y mantuvo contacto cercano con otras figuras de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.
Las autoridades estadounidenses también determinaron que el ciudadano cubano-guatemalteco habría ocultado sus presuntos vínculos con los servicios de inteligencia cubanos cuando solicitó la residencia permanente en Estados Unidos. Según ICE, esa omisión permitió que obtuviera un beneficio migratorio mediante información que la agencia considera fraudulenta.
Matthew Elliston, director de Operaciones de Detención y Remoción de ICE en Miami, afirmó que las personas que ocultan vínculos con servicios de inteligencia extranjeros y obtienen beneficios migratorios mediante engaño representan una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
El caso vuelve a poner sobre la mesa las operaciones de inteligencia cubanas dirigidas contra sectores del exilio. En los últimos años, las autoridades estadounidenses han procesado otros casos de infiltración relacionados con La Habana, entre ellos el del exembajador estadounidense Víctor Manuel Rocha, quien se declaró culpable en 2024 de haber actuado durante décadas como agente secreto del Gobierno cubano y fue condenado a 15 años de prisión.
En el caso de Valdés Pérez, ICE no ha revelado públicamente todos los detalles de la información que presuntamente habría recopilado durante sus años de actividad ni ha informado de nuevas detenciones relacionadas directamente con su caso.
La deportación se concretó después de que las autoridades migratorias estadounidenses concluyeran que el hombre había ocultado información relevante sobre sus presuntos vínculos con el régimen cubano durante su proceso migratorio.

