Un nuevo estudio publicado plantea una hipótesis que podría cambiar lo que se conoce sobre el origen de las cinco lunas regulares de Urano: Ariel, Umbriel, Titania, Oberón y Miranda.
Los investigadores analizaron las proporciones de deuterio e hidrógeno (D/H) presentes en el hielo de estas lunas, utilizando observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb. Encontraron que su proporción promedio de D/H es casi cinco veces superior a la registrada en la atmósfera de Urano y se acerca a los valores observados en algunos cometas.
Este resultado sugiere que las lunas contienen poco material procedente directamente de Urano. Por ello, los investigadores consideran poco probable que se hayan formado simplemente a partir de una mezcla de materiales generada por un gran impacto sobre el planeta.
Entre las posibilidades planteadas está que las cinco lunas actuales sean los restos de un sistema de satélites anterior que fue destruido por un impacto gigante. Otra alternativa es que se trate de cuerpos procedentes de las regiones exteriores del Sistema Solar que fueron capturados posteriormente por la gravedad de Urano.
La investigación también abre una interrogante sobre Miranda, la luna regular más cercana a Urano. Su proporción de D/H es ligeramente superior a la de sus compañeras, lo que podría indicar que tuvo una historia de formación diferente.
La formación de las lunas de Urano continúa siendo un problema abierto. Estudios anteriores habían propuesto que pudieron surgir de un disco de material generado por un gran impacto, capaz además de explicar la extraordinaria inclinación de casi 98 grados del eje de rotación del planeta. Los nuevos datos del James Webb obligan a revisar algunas de esas posibilidades.

