Un estudio desarrollado por la Universidad del País Vasco (EHU) y el MIT concluye que la arena obtenida al triturar conchas de mejillón funciona como un abrasivo más eficaz y sostenible que los materiales que se usan hoy en la industria textil para desgastar tela vaquera. Además de ofrecer un mejor resultado que el granate, requiere menos cantidad de material y aprovecha un residuo que hoy se desecha en grandes volúmenes en todo el mundo.
Cómo se obtiene y se usa el abrasivo de mejillón
• El proceso consiste en lavar las conchas desechadas por la industria alimentaria, esterilizarlas térmicamente, molerlas, tamizarlas y proyectar la “arena” resultante a presión sobre el denim con pistolas de aire comprimido.
• En pruebas comparativas, este residuo mostró un comportamiento superior al granate, el abrasivo habitual en procesos de chorro de arena para dar aspecto desgastado a los vaqueros.
Ventajas frente a métodos actuales
• Tradicionalmente, se usó arena de sílice, pero se abandonó por los graves casos de silicosis en trabajadores; después se pasó a tratamientos químicos oxidantes y láser, más tóxicos o menos efectivos en el acabado.
• La “arena de mejillón” reduce el impacto ambiental y la toxicidad de los procesos, y se alinea con la demanda de técnicas más seguras y sostenibles en la moda.
Potencial de economía circular
• Se estima que el consumo global de mejillones genera unos 1,5 millones de toneladas anuales de cáscara, residuos que apenas se aprovechan.
• El uso de este subproducto como abrasivo ofrece una vía de valorización dentro de la economía circular, disminuyendo residuos y sustituyendo materiales más contaminantes.
