El gobierno interino de Venezuela anunció este miércoles que ha recibido 300 millones de dólares procedentes de la venta de crudo venezolano gestionada con participación de Estados Unidos, los primeros ingresos derivados de un acuerdo petrolero tras el cambio de poder en el país. Los fondos, depositados en cuentas en el extranjero, serán utilizados para apoyar la oferta de divisas y estabilizar el mercado cambiario, golpeado por años de hiperinflación y escasez de moneda extranjera.
La presidente interina, Delcy Rodríguez, señaló que la medida busca propiciar mayor liquidez en el mercado de cambios y fortalecer el bolívar, cuyo valor ha sufrido volatilidad extrema en las últimas semanas. El anuncio se produce en un contexto de profundas transformaciones políticas y económicas tras la detención del exmandatario Nicolás Maduro y la instalación de un nuevo gobierno reconocido por parte de sectores del país y del exterior.
La recepción de estos fondos ha sido acompañada por tensiones internacionales continuas, incluida la incautación de un séptimo petrolero vinculado a Venezuela por parte de las fuerzas estadounidenses en el marco de una política orientada a ejercer control sobre los activos energéticos del país.
En el plano interno, familias de presos políticos y civiles detenidos en años recientes mantienen protestas y peticiones de liberación, expresando frustración ante la lentitud en la ejecución de las promesas de excarcelación. Organizaciones de derechos humanos han documentado que muchos de los liberados quedan bajo severas restricciones.
