Testimonios de sobrevivientes y familiares revelan represión brutal del régimen iraní contra manifestaciones iniciadas el 28 de diciembre por crisis económica, con uso sistemático de munición real, francotiradores y ejecuciones extrajudiciales que causaron miles de muertos, según HRANA (6.159 confirmados, incluyendo 92 menores). Víctimas fallecieron desangradas por temor a hospitales controlados por Guardia Revolucionaria, en medio de apagón internet y prohibición a prensa internacional.
En Fardis (oeste Teherán), «cada callejón tenía dos o tres muertos» por disparos de motocicletas Basij, con videos mostrando cuerpos sangrantes; en Karaj, taxista Farzat vio «lluvia de balas» y joven abatida desde balcón. Sahar (27 años) perdió siete conocidos: uno por disparo cuello, otro desangrado evadiendo UCI y tercero inyectado aire en custodia. En Saadat Abad, francotiradores desde azoteas y persecuciones Basij.
Iran Human Rights estima decenas miles fallecidos; régimen reconoce 3.100, culpando «alborotadores»; Amnistía denuncia detenciones arbitrarias y ley marcial de facto, con drones para identificar blancos. Protestas escalaron pese a cortes luz y gas, con represión peor que 2022.

