El vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó este jueves que la máxima prioridad de Washington en el conflicto con Irán es mantener bajos los precios del petróleo y la gasolina para los consumidores estadounidenses, dejando en segundo plano la prevención del programa nuclear iraní.
En una entrevista con Fox News, Vance declaró que “el objetivo número uno” es “mantener el petróleo y el gas baratos para los estadounidenses en todo el país”, mientras que “el segundo objetivo es garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear”.
Esta declaración marca un cambio respecto a la justificación inicial del presidente Donald Trump, quien había presentado la guerra como motivada principalmente por impedir que Teherán consiguiera un arma nuclear, incluso si eso implicaba sacrificios económicos a corto plazo.
Reacción de los mercados
Los mercados reaccionaron con una caída de los precios del crudo tras las declaraciones de Vance. El Brent, referencia internacional, bajó alrededor de 2,1% en la jornada, mientras que el vicepresidente señaló que los precios del petróleo ya habían bajado “muy por debajo de los máximos alcanzados al comienzo del conflicto”.
Contexto de sanciones
La declaración se produce mientras el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anticipaba nuevas sanciones económicas contra Irán para desgastar al régimen de Teherán. Medios especializados en energía resaltaron la aparente contradicción entre esta nueva prioridad declarada y el objetivo inicial de la guerra, centrado en el desarme nuclear iraní.
Implicaciones estratégicas
La reorientación del discurso oficial sugiere que la administración Trump está priorizando la estabilidad del mercado energético y el alivio económico interno frente a la narrativa de seguridad nuclear que dominó el inicio del conflicto. Esto podría influir en cómo se comuniquen los próximos pasos militares o diplomáticos, así como en la percepción pública sobre los costos y beneficios de la guerra.

