Los nuevos ataques elevan el temor a una interrupción del suministro mundial y vuelven a poner en duda la reapertura del estrecho de Ormuz
El precio del petróleo volvió a dispararse este lunes después de que Estados Unidos e Irán intercambiaran nuevos ataques, aumentando la preocupación de los mercados por la seguridad del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de hidrocarburos.
El Brent, referencia internacional, llegó a superar los 90 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también registró fuertes avances. En las primeras operaciones, el Brent llegó a subir alrededor de un 3 %, hasta superar los 90 dólares.
La nueva escalada comenzó después de que fuerzas estadounidenses atacaran lanzaderas de cohetes iraníes en la isla de Larak, ubicada cerca del estrecho de Ormuz. Washington afirmó que las fuerzas iraníes se preparaban para colocar minas marítimas que podían amenazar la navegación internacional.
Irán respondió con ataques contra posiciones estadounidenses en Jordania y otros puntos de la región. La nueva confrontación representa la primera acción militar directa entre ambos países en aproximadamente un mes y vuelve a elevar el riesgo de una interrupción prolongada del tráfico marítimo.
ORMUZ, EN EL CENTRO DE LA INCERTIDUMBRE
El estrecho de Ormuz es una ruta estratégica para el mercado energético mundial. La reducción del tráfico marítimo por esta vía ya está generando preocupación entre operadores y gobiernos, mientras continúan las dudas sobre cuándo podrá reabrirse plenamente al transporte comercial.
Los analistas advierten que el comportamiento futuro del petróleo dependerá principalmente de cuánto tiempo permanezca restringido el tránsito y de si se producen nuevos ataques contra buques petroleros. Si la interrupción se prolonga, los precios podrían mantenerse elevados y aumentar las presiones inflacionarias en numerosos países.
La nueva subida también repercutió en los mercados financieros, donde los inversionistas comenzaron a valorar un escenario de mayor inflación y posibles tasas de interés más altas.
Por ahora, la atención internacional está concentrada en la evolución del conflicto y en cualquier señal que permita determinar si el estrecho de Ormuz podrá recuperar un tránsito normal o si la tensión militar seguirá afectando al suministro mundial de petróleo.

