Un nuevo estudio propone buscar señales de materia oculta mediante las ondas que emiten los agujeros negros después de fusionarse.
Un equipo encabezado por investigadores de la Universidad de Nagoya, Japón, desarrolló un método teórico que podría ayudar a detectar el denominado “cabello de agujero negro”, una expresión utilizada en física para describir posibles características adicionales que se apartarían del comportamiento del agujero negro más simple previsto por la relatividad general.
Cuando dos agujeros negros se fusionan, el objeto resultante emite ondas gravitacionales que se comportan como el sonido de una campana: oscilan y posteriormente se van apagando. Este proceso, conocido como ringdown o decaimiento, contiene información sobre las propiedades del agujero negro.
Los investigadores estudiaron qué ocurriría si alrededor del agujero negro existiera una pequeña cantidad de materia oculta. Sus modelos indican que esta materia podría modificar tanto la frecuencia de las ondas como la velocidad con la que desaparecen.
En los agujeros negros que giran, además, el efecto sería diferente dependiendo de si las ondas se desplazan en el mismo sentido de la rotación o en sentido contrario. Esa diferencia podría convertirse en una señal útil para determinar si existe materia adicional alrededor del agujero negro.
El trabajo es todavía teórico y preliminar. No significa que los científicos hayan encontrado cabello de un agujero negro, sino que han identificado patrones que podrían buscarse en futuras observaciones de ondas gravitacionales.
Los autores consideran que este método podría contribuir a poner a prueba la relatividad general de Einstein y, eventualmente, detectar indicios de materia desconocida o de una física que vaya más allá de las teorías actuales.

