Una nueva investigación científica concluyó que el deterioro de la capa de ozono terrestre comenzó varias décadas antes del descubrimiento del agujero de ozono sobre la Antártida en 1985, lo que modifica la comprensión sobre la evolución de este fenómeno ambiental.
El estudio, basado en el análisis de registros atmosféricos históricos y modelos climáticos, indica que la disminución del ozono ya era detectable desde mediados del siglo XX, aunque en ese momento no existían los instrumentos ni el conocimiento científico necesarios para identificar el problema con precisión.
Los investigadores señalan que el agotamiento progresivo fue impulsado principalmente por la emisión de clorofluorocarbonos (CFC), compuestos químicos utilizados durante años en aerosoles, sistemas de refrigeración y otros productos industriales. Estas sustancias liberan átomos de cloro en la estratósfera, capaces de destruir las moléculas de ozono que protegen al planeta de la radiación ultravioleta del Sol.
El hallazgo aporta una nueva perspectiva sobre la historia de la contaminación atmosférica y destaca la importancia de las medidas adoptadas por la comunidad internacional, como el Protocolo de Montreal, que permitió reducir significativamente el uso de sustancias que dañan la capa de ozono y favorecer su recuperación gradual.
Los científicos consideran que comprender cuándo comenzó realmente este proceso permitirá mejorar los modelos climáticos y reforzar las estrategias de protección ambiental frente a los cambios que afectan la atmósfera terrestre.

