La Fuerza Aérea del Perú inició operaciones con un avión Spartan y un helicóptero MI-17 para combatir los incendios forestales que afectan a la región. Las aeronaves utilizan sistemas especiales de descarga de agua para facilitar el trabajo de las brigadas terrestres.
El Gobierno peruano puso en marcha una estrategia de intervención aérea destinada a combatir los incendios forestales que afectan a distintas zonas de la región Cusco, mediante el despliegue de aeronaves militares equipadas con dispositivos especializados para transportar y descargar agua sobre los sectores alcanzados por las llamas.
Las operaciones comenzaron a las 5:00 de la mañana del lunes 12 de octubre, bajo la coordinación del Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea del Perú (FAP), con especial atención a la provincia de Calca, donde un incendio forestal de grandes proporciones amenaza extensas áreas de vegetación.
La intervención contempla la participación de un avión C-27J Spartan, equipado con el sistema Guardián, y un helicóptero MI-17 dotado de un helibalde, dispositivos que permiten realizar descargas controladas de agua sobre los focos de incendio.
Esta estrategia busca reducir la intensidad de las llamas, impedir su propagación y facilitar el ingreso de los equipos terrestres encargados de completar las labores de extinción.
AVIONES Y HELICÓPTEROS REFUERZAN LA EMERGENCIA
El sistema Guardián instalado en el avión Spartan permite transportar más de mil litros de agua y efectuar descargas desde el aire, mientras que el helicóptero MI-17 utiliza un helibalde suspendido para recoger agua y depositarla directamente sobre las áreas afectadas.
El capitán FAP Javier Pérez explicó que estas herramientas buscan disminuir la intensidad del incendio y crear condiciones más seguras para el trabajo de los bomberos y brigadistas.
Las primeras operaciones se concentran en Calca, aunque las autoridades evalúan extender la intervención hacia otros sectores dependiendo del comportamiento de los incendios y las necesidades de atención.
La geografía montañosa de Cusco constituye uno de los principales obstáculos para combatir estos siniestros, debido a las pendientes pronunciadas, la vegetación seca y las dificultades para trasladar equipos especializados.
INCENDIO AMENAZA EL VALLE SAGRADO DE LOS INCAS
Uno de los principales focos de emergencia se localiza en el sector Maqui Maqui, entre las comunidades de Accha Baja y Pitusiray, donde el fuego llevaba cuatro días afectando la cobertura vegetal.
Las corrientes de viento, particularmente intensas durante las tardes, contribuyen a la propagación de las llamas y complican las tareas de extinción.
Los sobrevuelos de reconocimiento permitieron identificar las zonas de mayor riesgo y establecer prioridades para distribuir los recursos disponibles.
En las labores participan efectivos del Ejército peruano, bomberos, especialistas de Defensa Civil, personal del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), autoridades regionales y pobladores voluntarios.
Asimismo, se ha coordinado el traslado de brigadistas mediante helicópteros para facilitar su llegada a sectores elevados donde resulta difícil acceder por tierra.
MÁS DE 9.000 HECTÁREAS AFECTADAS
Según un balance difundido el 12 de octubre por la Oficina Regional de Gestión del Riesgo de Desastres y Seguridad, Cusco acumulaba 298 incendios forestales durante 2026, con aproximadamente 9.300 hectáreas afectadas y cinco personas fallecidas.
Las autoridades también reportaron emergencias en sectores de las provincias de Anta y La Convención, donde se mantienen labores de vigilancia para evitar la reactivación de focos aparentemente controlados.
La situación representa una amenaza para los ecosistemas altoandinos, particularmente por la destrucción de vegetación nativa, la afectación de especies silvestres y el deterioro de los suelos.
Los incendios también comprometen actividades agropecuarias desarrolladas por comunidades rurales, cuyos medios de subsistencia dependen de los pastizales, cultivos y recursos naturales.
GOBIERNO COORDINA APOYO A LOS AGRICULTORES
Como parte de las acciones complementarias, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego anunció medidas destinadas a apoyar a los productores afectados.
A través de Agro Rural, se coordinó la distribución de semillas, alimentos para animales, abonos foliares, pacas de heno y otros materiales destinados a contribuir con la recuperación de las actividades productivas.
El ministro Marco Vinelli y el gobernador regional Werner Salcedo realizaron previamente un sobrevuelo de reconocimiento para evaluar la magnitud de los daños y coordinar las acciones de respuesta.
Por su parte, el Instituto Nacional de Defensa Civil participa en la articulación de recursos humanos y logísticos, mientras que Serfor mantiene el monitoreo de focos de calor para detectar nuevas amenazas.
PRIORIDAD: CONTROLAR EL FUEGO Y PROTEGER A LA POBLACIÓN
Las autoridades esperan que la combinación de operaciones aéreas y terrestres permita reducir la propagación de los incendios y avanzar hacia su extinción definitiva.
Sin embargo, los resultados dependerán de las condiciones meteorológicas, la intensidad de los vientos y la posibilidad de acceder a los sectores donde permanecen los focos activos.
La estrategia contempla mantener la coordinación entre las Fuerzas Armadas, los organismos de emergencia y las autoridades locales para proteger a las comunidades y reducir las consecuencias ambientales de estos siniestros.

