Un incendio forestal de grandes proporciones destruyó aproximadamente 200 hectáreas de vegetación en las inmediaciones de las islas flotantes de los Uros, en el lago Titicaca. Las llamas amenazaron las viviendas de las comunidades indígenas y movilizaron a efectivos de la Marina de Guerra del Perú, bomberos y autoridades locales. El siniestro fue extinguido la noche del miércoles, sin reportarse víctimas.
La emergencia comenzó el martes 20 de octubre en los sectores de Uros Chulluni y Chimu, pertenecientes al distrito y provincia de Puno, donde el fuego avanzó rápidamente por extensas superficies cubiertas de totora seca y pastizales.
Aunque inicialmente las precipitaciones permitieron reducir la intensidad de las llamas, el incendio se reactivó durante la tarde del miércoles 21, generando preocupación entre los habitantes de las islas flotantes, cuyas viviendas están construidas principalmente con materiales vegetales altamente inflamables.
La cercanía del fuego a las zonas habitadas obligó a reforzar las operaciones de emergencia para impedir que las llamas alcanzaran las estructuras utilizadas como viviendas y establecimientos turísticos.
LA MARINA MOVILIZÓ PATRULLERAS Y EQUIPOS ESPECIALIZADOS
El Ministerio de Defensa dispuso el desplazamiento de la patrullera lacustre LP Ramis, con una tripulación de seis efectivos y equipos especializados, para apoyar las operaciones contra el incendio.
A estas acciones se sumaron la patrullera Moho, personal de la Capitanía de Puerto de Puno y efectivos de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI).
Las unidades emplearon motobombas acuáticas para combatir las llamas en sectores de difícil acceso terrestre.
También participaron brigadistas del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), integrantes de Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Puno y efectivos de la Compañía de Bomberos N.º 42.
La intervención se desarrolló en un escenario complicado por la presencia de vegetación seca, los vientos y las dificultades para trasladar personal y equipos hasta los puntos afectados.
LLUVIAS CONTRIBUYERON A EXTINGUIR EL FUEGO
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), adscrito al Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), confirmó que el incendio fue extinguido aproximadamente a las 8:50 de la noche del miércoles 21 de octubre.
El organismo informó que las lluvias registradas alrededor de las 7:30 de la noche contribuyeron a reducir la intensidad del fuego y facilitaron su posterior extinción.
Según la evaluación preliminar, unas 200 hectáreas de cobertura natural resultaron destruidas, principalmente totorales secos y pastizales cercanos al lago Titicaca.
Las autoridades precisaron que no se registraron daños a la vida ni a la salud de las personas. Sin embargo, continúa la Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN), destinada a establecer la magnitud definitiva de las afectaciones.
Hasta el momento, tampoco se ha determinado oficialmente qué originó el incendio.
PREOCUPACIÓN POR EL ECOSISTEMA DEL TITICACA
Los totorales constituyen una parte fundamental del ecosistema del lago Titicaca, además de representar un recurso indispensable para las comunidades de los Uros.
Esta planta acuática se utiliza tradicionalmente para construir y mantener las islas flotantes, fabricar embarcaciones, elaborar artesanías y desarrollar actividades vinculadas al turismo.
La destrucción de extensas áreas de vegetación también representa un riesgo para las aves y otras especies silvestres que encuentran refugio y alimento en estos humedales.
Las pérdidas ambientales podrían afectar las actividades económicas de los pobladores, especialmente aquellas relacionadas con el aprovechamiento tradicional de la totora y el turismo vivencial.
AUTORIDADES MANTIENEN LA EVALUACIÓN DE DAÑOS
La emergencia se produjo en medio de una temporada de incendios forestales que afecta a diversas regiones del sur peruano.
Las condiciones de sequedad de la vegetación y la presencia de fuertes vientos incrementan la vulnerabilidad de los ecosistemas altoandinos frente a este tipo de acontecimientos.
Aunque el fuego fue extinguido, las autoridades deberán determinar la magnitud de las pérdidas ambientales y las medidas necesarias para recuperar las áreas afectadas.
La protección de los totorales resulta especialmente importante para garantizar la continuidad de las actividades tradicionales de los Uros, una comunidad cuya identidad cultural y economía mantienen una estrecha relación con el lago Titicaca.
La investigación sobre las causas del siniestro y la evaluación de los daños serán determinantes para establecer las acciones de prevención y recuperación en esta zona del altiplano peruano.

