Especialistas en meteorología advirtieron que el fenómeno de El Niño 2026-2027 podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde 1950, lo que incrementaría el riesgo de fenómenos climáticos extremos como lluvias torrenciales, inundaciones, sequías y olas de calor en distintas regiones del planeta.
De acuerdo con las proyecciones del Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 63 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad «muy fuerte» entre noviembre de 2026 y enero de 2027, situándose entre los eventos más poderosos de los últimos 76 años.
El fenómeno ya ha comenzado a desarrollarse como consecuencia del calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, alterando la circulación atmosférica y los patrones climáticos en buena parte del mundo. Los expertos señalan que, si continúa fortaleciéndose, podría superar la intensidad de episodios históricos registrados en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
En Perú, la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero. Según sus proyecciones, el calentamiento del mar frente a la costa peruana persistiría hasta el verano de 2027, con una mayor probabilidad de alcanzar una magnitud fuerte entre junio y septiembre de este año.
Los especialistas advierten que un evento de gran magnitud podría provocar lluvias intensas e inundaciones en la costa occidental de Sudamérica, mientras que otras regiones del planeta experimentarían sequías prolongadas, incendios forestales y un incremento de las temperaturas globales. También podrían registrarse alteraciones en la agricultura, la pesca, la disponibilidad de agua y los precios internacionales de los alimentos.
No obstante, los organismos científicos insisten en que aún existe un margen de incertidumbre respecto a la intensidad final del fenómeno. Aunque los modelos climáticos muestran una alta probabilidad de un episodio muy fuerte, su evolución dependerá de la interacción entre el océano y la atmósfera durante los próximos meses.
Ante este escenario, las autoridades meteorológicas recomiendan a los gobiernos y a la población reforzar las medidas de prevención, especialmente en las zonas vulnerables a inundaciones, deslizamientos de tierra y otros eventos extremos asociados al fenómeno de El Niño.

