La lectura por placer no solo entretiene: también puede contribuir al bienestar psicológico y al mantenimiento de la salud cerebral. Diversas investigaciones han relacionado el hábito de leer con una menor presencia de síntomas de estrés, ansiedad y depresión.
La lectura frecuente implica procesos como la atención, la memoria, la comprensión y la imaginación. Mantener estas capacidades activas puede favorecer el funcionamiento cognitivo, especialmente cuando el hábito se mantiene durante años.
Además, dedicar unos minutos al día a leer puede convertirse en un espacio de desconexión de las preocupaciones cotidianas. La inmersión en una historia puede favorecer la relajación y ayudar a reducir la sensación de estrés.
Especialistas, sin embargo, señalan que la lectura debe entenderse como un hábito saludable y complementario, no como un tratamiento médico para problemas de salud mental o enfermedades neurológicas.

