Más de 10 millones de peruanos estarían atravesando situaciones de alimentación insuficiente o de menor calidad debido a limitaciones económicas, de acuerdo con estimaciones de organismos y especialistas en temas sociales y nutricionales.
El problema no solo implica reducción en la cantidad de alimentos consumidos, sino también un cambio en la calidad de la dieta, con menor acceso a proteínas, frutas y productos frescos, y un mayor consumo de alimentos más baratos y de menor valor nutricional.
Expertos señalan que este escenario está vinculado principalmente a tres factores: el aumento del costo de vida, la informalidad laboral y la pérdida de poder adquisitivo en amplios sectores de la población. Esto impacta especialmente en hogares urbanos de bajos ingresos y en zonas rurales.
Además, advierten que la inseguridad alimentaria tiene efectos directos en la salud pública, como aumento de la anemia, desnutrición en menores de edad y mayor vulnerabilidad frente a enfermedades.
Organizaciones sociales insisten en la necesidad de reforzar políticas de apoyo alimentario, mejorar el empleo formal y fortalecer programas de nutrición infantil, con el fin de evitar que el problema se profundice en los próximos años.

