La denominada cocaína rosa es una mezcla de sustancias psicoactivas cuya composición puede variar considerablemente. Especialistas advierten que su combinación con alcohol y otras drogas aumenta el riesgo de intoxicaciones graves.
El tusi, también conocido como tusibí o cocaína rosa, ha ganado presencia en determinados ambientes de ocio nocturno y se ha convertido en motivo de preocupación para especialistas en salud pública. Aunque su nombre sugiere una variante de la cocaína tradicional, la realidad es diferente: se trata de una combinación de sustancias químicas cuya composición resulta impredecible.
Los análisis realizados a muestras comercializadas bajo esta denominación revelan que sus principales componentes suelen ser ketamina y MDMA, conocida popularmente como éxtasis. También pueden encontrarse cafeína, metanfetaminas y otras sustancias psicoactivas, mientras que la presencia de cocaína es generalmente escasa o inexistente.
El psicólogo Ernesto Tarragón, director académico e investigador en neurociencia de las conductas adictivas de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), advierte que uno de los principales peligros radica precisamente en desconocer qué sustancias se están introduciendo en el organismo.
El especialista explica que ni el característico color rosa ni su denominación comercial permiten identificar los componentes reales del producto. Esta incertidumbre dificulta prever sus efectos sobre el sistema nervioso y las posibles complicaciones médicas.
UNA MEZCLA DE EFECTOS IMPREDECIBLES
La ketamina es una sustancia con propiedades anestésicas y disociativas que puede alterar la percepción, la coordinación y el estado de conciencia. Por su parte, el MDMA produce efectos estimulantes que pueden elevar la temperatura corporal, incrementar la frecuencia cardíaca y modificar el comportamiento.
Cuando ambas sustancias se combinan, sus efectos pueden interactuar de formas difíciles de anticipar. El peligro aumenta cuando se incorporan bebidas alcohólicas, benzodiazepinas u otros depresores del sistema nervioso central.
Según Tarragón, estas combinaciones pueden enmascarar determinadas señales de intoxicación o potenciar los efectos tóxicos. Una persona podría experimentar una reacción completamente distinta de la esperada, especialmente cuando desconoce las cantidades y características de los compuestos presentes.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) también ha documentado la comercialización de mezclas bajo los nombres tusi, tucibi y cocaína rosa, con importantes variaciones en sus componentes.
LOS JÓVENES Y EL CONSUMO RECREATIVO
Entre los factores relacionados con la aparición de estas sustancias figuran su comercialización en determinados espacios recreativos, la búsqueda de experiencias novedosas y los incentivos económicos asociados a su fabricación y distribución.
Tarragón señala que la búsqueda de sensaciones constituye uno de los factores relacionados con el inicio del consumo de drogas, especialmente durante la adolescencia.
No obstante, advierte que todavía faltan investigaciones suficientemente sólidas para establecer hasta qué punto las redes sociales contribuyen directamente a normalizar el consumo de estas mezclas.
Los especialistas también destacan que la presentación del tusi como un producto novedoso puede generar percepciones equivocadas sobre su composición y sus riesgos.
CONSECUENCIAS DEL CONSUMO PROLONGADO
Aunque todavía existe información científica limitada sobre la dependencia específica al tusi como mezcla, sí se conocen los efectos perjudiciales que puede ocasionar el consumo repetido de algunos de sus componentes.
La exposición prolongada a la ketamina, por ejemplo, se ha relacionado con alteraciones neurológicas, problemas de salud mental y lesiones en la vejiga. Asimismo, el consumo continuado de sustancias con potencial adictivo puede producir cambios en los mecanismos cerebrales relacionados con la recompensa y la dependencia.
Entre las señales de alerta figuran la necesidad de aumentar el consumo, la pérdida de control, la ansiedad cuando no se dispone de la sustancia y la persistencia de su utilización a pesar de las consecuencias negativas.
Ante síntomas como pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria o alteraciones intensas de la temperatura corporal, resulta fundamental solicitar atención médica inmediata.
Los especialistas insisten en que el principal peligro de la llamada cocaína rosa no reside en su color, sino en la incertidumbre sobre las sustancias que contiene y sus posibles interacciones.

