El uso inadecuado de antibióticos sigue siendo un problema de salud pública a nivel mundial, ya que puede provocar resistencia bacteriana y complicaciones en los pacientes, advierten especialistas.
Entre los errores más frecuentes destaca suspender el tratamiento antes de tiempo, incluso cuando los síntomas han desaparecido. Esta práctica puede permitir que las bacterias sobrevivan y se vuelvan más resistentes. Otro fallo común es automedicarse sin diagnóstico médico, lo que puede resultar ineficaz si la infección es viral y no bacteriana.
También es habitual no respetar los horarios indicados o combinar antibióticos con alcohol u otros medicamentos sin supervisión, lo que puede disminuir su efectividad o generar efectos adversos.
En cuanto a las señales de alerta, los expertos recomiendan prestar atención a reacciones como erupciones en la piel, dificultad para respirar, hinchazón en el rostro o labios, y diarrea intensa o persistente, que podrían indicar una reacción alérgica o una complicación grave.
Asimismo, si los síntomas no mejoran tras varios días de tratamiento o empeoran, es fundamental acudir nuevamente al médico, ya que podría tratarse de una infección resistente o mal diagnosticada.
Las autoridades sanitarias insisten en que los antibióticos deben utilizarse únicamente bajo prescripción médica y siguiendo estrictamente las indicaciones, como medida clave para proteger la salud individual y colectiva.

