Un grupo internacional de científicos advirtió que la contaminación producida por los lanzamientos de cohetes y la reentrada de satélites está acumulándose rápidamente en la atmósfera superior, fenómeno que podría alterar procesos químicos y climáticos del planeta.
El estudio señala que el crecimiento acelerado de la industria espacial, impulsado por megaconstelaciones de satélites como Starlink y otros proyectos comerciales, está incrementando la liberación de partículas metálicas y compuestos químicos en capas altas de la atmósfera.
Los investigadores detectaron restos de aluminio, litio y otros metales provenientes de satélites desintegrados y combustibles de cohetes, los cuales permanecen suspendidos en la estratósfera y mesosfera durante largos periodos. Según los expertos, estas partículas podrían afectar la capa de ozono y modificar la formación de nubes atmosféricas.
La preocupación crece debido a que actualmente orbitan miles de satélites activos alrededor de la Tierra y se proyecta que esa cifra aumente exponencialmente en la próxima década. Solo en 2025 se registraron más de 2.800 lanzamientos de satélites comerciales y científicos en todo el mundo.
Especialistas en ciencias atmosféricas explicaron que, a diferencia de la contaminación terrestre tradicional, este tipo de residuos permanece en zonas donde existen pocos mecanismos naturales de limpieza, lo que facilita su acumulación progresiva.
La investigación también cuestiona la falta de regulación internacional específica sobre contaminación espacial y emisiones atmosféricas derivadas de la actividad aeroespacial. Expertos consideran urgente desarrollar normas globales para controlar el impacto ambiental del creciente tráfico orbital.
Pese a las advertencias, científicos aclaran que aún se requieren más estudios para determinar con precisión el impacto climático de esta contaminación en el largo plazo, aunque coinciden en que el fenómeno está avanzando mucho más rápido de lo previsto.

