Un experimento realizado por investigadores de la empresa de ciberseguridad Kaspersky ha demostrado que los sistemas modernos de reconocimiento facial son capaces de identificar a una persona incluso cuando su rostro ha sido modificado drásticamente mediante herramientas de inteligencia artificial generativa.
La prueba fue presentada durante la conferencia internacional HORIZONS y consistió en alterar imágenes de personas mediante técnicas de envejecimiento, rejuvenecimiento y transformación facial. En muchos casos, las fotografías resultantes parecían mostrar individuos completamente distintos para el ojo humano. Sin embargo, el software de reconocimiento facial logró vincular correctamente las imágenes modificadas con las identidades originales en los diez casos analizados.
Según los investigadores, este resultado indica que los sistemas biométricos actuales no se basan únicamente en similitudes visuales superficiales. En cambio, analizan características geométricas y estructurales profundas del rostro que permanecen relativamente estables incluso después de alteraciones realizadas con inteligencia artificial.
Los especialistas advierten que el hallazgo tiene implicaciones importantes para la seguridad digital. Por un lado, demuestra la resistencia de los sistemas de autenticación facial frente a ciertas manipulaciones visuales. Por otro, plantea nuevos desafíos relacionados con la creación de identidades sintéticas, los intentos de suplantación y la propagación de contenidos falsificados mediante IA.
El estudio se produce en un momento en que las herramientas de generación de imágenes son cada vez más sofisticadas y capaces de crear rostros virtuales difíciles de distinguir de los reales. Esto ha llevado a expertos en ciberseguridad y privacidad a reclamar nuevas medidas de protección para garantizar la fiabilidad de los sistemas biométricos en el futuro.

