La placa de Nazca es una de las principales responsables de la intensa actividad sísmica que afecta a Colombia, Ecuador, Perú y Chile, países ubicados en el borde occidental de Sudamérica.
Esta placa oceánica se desplaza hacia el este y se introduce por debajo de la placa Sudamericana, en un proceso conocido como subducción. El contacto entre ambas placas genera acumulación de tensión y, cuando esta energía se libera, se producen terremotos de distintas magnitudes.
La zona de contacto se extiende desde Colombia hacia el sur de Chile y está asociada a la fosa Perú-Chile, una de las grandes estructuras tectónicas del Pacífico.
En Perú y Chile, la convergencia entre las placas de Nazca y Sudamericana es particularmente activa. En Chile, por ejemplo, esta interacción es responsable de la mayor parte de la sismicidad del país y ha producido algunos de los terremotos más grandes registrados, como el de Valdivia de 1960, de magnitud 9,5.
La placa de Nazca también explica parte importante de la actividad sísmica de Ecuador y Colombia. De hecho, el reciente terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en Colombia tuvo su origen a unos 100 kilómetros de profundidad dentro de la placa de Nazca.
Sin embargo, no todos los terremotos de estos países son provocados directamente por el contacto entre ambas placas. También existen fallas geológicas dentro de la placa Sudamericana y deformaciones internas de la propia placa de Nazca que generan sismos.
La subducción de Nazca, además de producir terremotos, está relacionada con el levantamiento de la cordillera de los Andes y la actividad volcánica que caracteriza buena parte del borde occidental de Sudamérica.
En otras palabras, debajo del océano Pacífico existe un gigantesco proceso geológico que continúa activo y que convierte a esta región en una de las zonas sísmicas más dinámicas del planeta.

