No todos los niños que tienen problemas con las matemáticas presentan discalculia. Sin embargo, cuando las dificultades son persistentes, pueden estar relacionadas con diferencias en procesos cognitivos que intervienen en el aprendizaje numérico.
Una investigación reciente encontró que los niños con dificultades matemáticas presentan, en promedio, mayores problemas de memoria de trabajo, especialmente en tareas que requieren mantener y manipular información mientras realizan cálculos. Un metaanálisis que reunió 36 estudios y más de 6.000 niños encontró un déficit moderado y persistente en este ámbito.
La evidencia también señala la participación de otras funciones, como la atención, la velocidad de procesamiento, la inhibición y la flexibilidad cognitiva. Esto ayuda a explicar por qué dos niños pueden tener dificultades similares en clase, pero necesitar apoyos diferentes.
En agosto de 2026, otro estudio analizó a 76 niños de entre 8 y 12 años y observó diferencias en la actividad cerebral durante tareas de verificación de operaciones aritméticas en niños con discalculia. Los investigadores encontraron respuestas neuronales más lentas y menor actividad en determinados componentes relacionados con el procesamiento de las respuestas.
La discalculia del desarrollo es un trastorno del aprendizaje que puede afectar la comprensión de cantidades, la relación entre números y símbolos, la recuperación de operaciones básicas y la fluidez de cálculo. Sus causas no están completamente esclarecidas y pueden existir perfiles diferentes entre los niños afectados.
Por eso, las dificultades matemáticas no deberían interpretarse simplemente como falta de esfuerzo. Una evaluación adecuada puede ayudar a identificar qué procesos están interfiriendo y orientar estrategias educativas adaptadas a cada niño.

