La escalada militar en una de las rutas marítimas más importantes del mundo dejó un portacontenedores hundido y dos marinos desaparecidos. Los ataques amenazan el comercio internacional y mantienen bajo presión los mercados petroleros.
Irán intensificó sus operaciones militares contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz y sus inmediaciones, donde al menos diez buques fueron atacados desde el domingo 11 de octubre, según registros de organismos internacionales y empresas especializadas en seguridad marítima.
La nueva ofensiva representa uno de los episodios más graves para la navegación comercial desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el pasado 28 de febrero.
De acuerdo con los informes disponibles, seis embarcaciones fueron atacadas el domingo 11 de octubre, la mayor cantidad registrada en una sola jornada desde el comienzo del conflicto. Otros cuatro buques resultaron afectados el martes 13.
Entre las embarcaciones alcanzadas figuran seis petroleros y cuatro portacontenedores, lo que confirma que las operaciones no están dirigidas exclusivamente contra el transporte de hidrocarburos, sino también contra otras actividades comerciales.
UN BUQUE HUNDIDO Y MARINOS DESAPARECIDOS
La escalada provocó graves consecuencias para las tripulaciones y las empresas navieras.
El portacontenedores GFS Pride, registrado en Singapur, sufrió daños y un incendio mientras atravesaba el estrecho de Ormuz. La embarcación terminó hundiéndose, aunque sus 21 tripulantes fueron evacuados sin que se reportaran heridos.
Asimismo, las autoridades marítimas confirmaron el hundimiento del carguero Cape Dao, de bandera de Antigua y Barbuda, que había sido alcanzado por un proyectil el 23 de septiembre. El ataque causó la muerte de un tripulante.
Por otra parte, dos marinos permanecen desaparecidos como consecuencia de otros incidentes registrados durante la reciente ola de ataques.
Los organismos de vigilancia marítima han expresado preocupación por el incremento de las operaciones militares contra embarcaciones civiles y el riesgo que enfrentan miles de trabajadores del transporte marítimo.
IRÁN ENDURECE SUS RESTRICCIONES MARÍTIMAS
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que las embarcaciones que incumplan las rutas de navegación autorizadas por Teherán podrían convertirse en objetivos de nuevas operaciones militares.
Las autoridades iraníes sostienen que determinadas embarcaciones transportan mercancías en violación de sus restricciones. También aseguran que uno de los buques hundidos chocó contra una mina naval cuando transitaba por una ruta considerada ilegal.
Sin embargo, organismos internacionales de seguridad marítima han registrado impactos de proyectiles cuya procedencia no ha podido establecerse de manera concluyente en todos los casos.
El Gobierno iraní argumenta que sus operaciones responden al bloqueo naval impuesto por Estados Unidos y al endurecimiento de las sanciones económicas contra el país.
EL COMERCIO PETROLERO BAJO PRESIÓN
El estrecho de Ormuz constituye uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta. Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado atravesaba sus aguas.
Durante octubre se contabilizaron al menos 23 ataques contra embarcaciones, una cifra que prácticamente duplica el promedio mensual registrado desde el comienzo del conflicto.
La intensificación de las operaciones militares coincide con una recuperación parcial del tránsito petrolero, que había alcanzado aproximadamente el 80 % de los niveles anteriores a la guerra.
No obstante, el volumen de petróleo transportado por el estrecho volvió a disminuir, situándose alrededor de 10,1 millones de barriles diarios, después de registrar una caída del 27 % respecto al máximo reciente.
Esta situación incrementa los riesgos para las empresas navieras, eleva los costos de los seguros marítimos y genera incertidumbre sobre el abastecimiento energético internacional.
LAS ELECCIONES ESTADOUNIDENSES EN EL CENTRO DE LA CRISIS
La nueva ofensiva marítima también coincide con el período previo a las elecciones legislativas estadounidenses, previstas para el 3 de noviembre.
Dos altos funcionarios iraníes señalaron que los cambios en la estrategia militar buscan mantener elevados los precios internacionales del petróleo y aumentar la presión sobre Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado que no lanzaría nuevos ataques contra Irán antes de las elecciones, mientras su administración mantiene contactos diplomáticos para intentar alcanzar un acuerdo.
Analistas de seguridad marítima consideran que Teherán podría estar aprovechando esta circunstancia para fortalecer su posición negociadora mediante una mayor presión sobre el comercio internacional.
Sin embargo, Estados Unidos mantiene el bloqueo naval contra los puertos iraníes y continúa aplicando medidas destinadas a restringir las exportaciones del país.
CRECE LA PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL
La Organización Marítima Internacional contabiliza 24 marinos fallecidos en incidentes relacionados con la navegación en la región desde el inicio del conflicto.
Las autoridades marítimas advierten que la presencia de proyectiles, drones, embarcaciones militares y posibles minas navales representa una amenaza permanente para los buques comerciales.
La situación también afecta a los países del golfo Pérsico, cuyas economías dependen considerablemente de las exportaciones energéticas.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, la escalada militar en Ormuz mantiene abierto uno de los principales focos de tensión internacional, con consecuencias que trascienden Oriente Medio y afectan el comercio y los mercados energéticos mundiales.

