Un estudio de la Universidad de Tulane, revela que incluso infecciones leves de COVID-19 provocan inflamación cerebral persistente y daño vascular, a diferencia de la gripe común. Mientras ambos virus generan daño pulmonar duradero, solo el SARS-CoV-2 interfiere con la reparación natural de los pulmones y causa efectos neurológicos prolongados como niebla mental, fatiga y alteraciones del ánimo.
Diferencias en pulmones y cerebro
Ambos virus dejan lesiones pulmonares crónicas, pero tras la gripe los pulmones activan células progenitoras epiteliales para reparar las vías respiratorias, proceso ausente en COVID-19 donde el virus parece bloquear la regeneración. En el cerebro, no se detectó virus, pero ratones con SARS-CoV-2 mostraron inflamación continua, hemorragias microscópicas y disrupción en vías de serotonina y dopamina semanas después, inexistentes en infecciones por influenza.
Implicaciones para COVID prolongada
“Observamos daño pulmonar duradero en ambas infecciones, pero los efectos cerebrales a largo plazo fueron exclusivos del SARS-CoV-2, clave para entender la COVID prolongada”, afirma el Dr. Xuebin Qin, profesor de microbiología e inmunología en Tulane. Financiado por la American Heart Association, el trabajo en modelos murinos ilumina secuelas cardiovasculares y cerebrovasculares, sugiriendo monitoreo neurológico prolongado incluso en casos leves.

