El proceso electoral peruano continúa generando incertidumbre tras los comicios del 12 de abril, con resultados parciales que consolidan a Keiko Fujimori como la candidata más votada, en un escenario marcado por retrasos logísticos y cuestionamientos al sistema electoral.
De acuerdo con el conteo oficial, Fujimori alcanza cerca del 17% de los votos válidos, seguida por Rafael López Aliaga, quien disputa el segundo lugar en una contienda altamente fragmentada entre más de 30 candidatos.
Las autoridades electorales extendieron la jornada de votación debido a problemas en la instalación de mesas y falta de material en distintos puntos del país, especialmente en Lima, lo que afectó a miles de electores.
Este contexto ha generado críticas hacia la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), mientras crecen las tensiones políticas y los cuestionamientos sobre la organización del proceso.
Analistas coinciden en que, ante la imposibilidad de alcanzar el 50% necesario para una victoria en primera vuelta, el país se encamina a un balotaje previsto para el 7 de junio, en un escenario de alta polarización.
El proceso electoral se desarrolla en medio de una prolongada crisis institucional, con constantes cambios de gobierno en los últimos años, lo que añade presión sobre el próximo mandato presidencial.

