El paro arrocero que afecta varias regiones del Perú continúa generando tensión y bloqueos de carreteras, mientras nuevas versiones señalan que la verdadera raíz de la crisis no estaría en las importaciones extranjeras, sino en decisiones tomadas dentro de la propia cadena productiva nacional, especialmente desde el norte del país.
Según una investigación publicada por la crisis se habría agravado por la expansión masiva de la variedad de arroz “Nopal”, promovida por grandes grupos semilleros del norte peruano. Esta variedad prometía altos niveles de productividad, alcanzando hasta 12 toneladas por hectárea, pero terminó generando una sobreoferta que desplomó los precios en chacra.
El problema se intensificó debido a que el arroz Nopal habría sido rechazado por consumidores y comerciantes por su baja calidad culinaria. Agricultores denunciaron que el grano pierde textura y sabor al cocinarse, lo que provocó acumulación de stock y fuertes pérdidas económicas. Mientras las variedades tradicionales se venden por encima de un sol el kilo, el Nopal cayó hasta S/0,50 en algunas zonas.
La protesta de los arroceros se mantiene activa principalmente en regiones del norte como Piura, Lambayeque y Tumbes, donde productores exigen al Gobierno declarar en emergencia al sector, restringir importaciones y revisar la franja de precios.
Diversos gremios agrarios sostienen que las importaciones representan menos del 7 % de la producción nacional y que la crisis responde más a problemas internos del mercado, altos costos de fertilizantes, endeudamiento y falta de planificación agrícola.
Mientras tanto, el conflicto sigue elevando la presión política sobre el Ejecutivo, en medio de advertencias sobre posibles desabastecimientos y pérdidas millonarias para miles de familias dedicadas al cultivo del arroz en el país.

