El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, presentó su renuncia al cargo en medio de la controversia generada por el retraso en el conteo de votos de las elecciones generales celebradas el pasado 12 de abril.
La dimisión se produce tras una serie de problemas logísticos y cuestionamientos al proceso electoral, que incluyeron demoras en la entrega de material electoral y la revisión de miles de actas observadas, lo que ha impedido conocer resultados definitivos.
En su carta, Corvetto señaló que su salida busca restablecer la confianza pública en el sistema electoral, aunque negó la existencia de fraude en el proceso.
La crisis se desarrolla en un escenario político complejo, donde ningún candidato logró la mayoría absoluta, obligando a una segunda vuelta prevista para el 7 de junio. Hasta el momento, la candidata Keiko Fujimori lidera el conteo, seguida por Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga en una disputa ajustada por el segundo lugar.
Observadores internacionales, como la misión de la Unión Europea, han indicado que no existen evidencias de fraude, aunque sí reconocen deficiencias operativas en la organización del proceso.
Analistas consideran que la renuncia del titular de la ONPE refleja la fragilidad institucional del sistema electoral peruano, en un contexto marcado por alta polarización política y desconfianza ciudadana.

