Profesionales de Urgencias advierten que ciertas señales en el cuerpo de la mujer no deben esperar consulta ni “ver si se pasan”, sino que requieren acudir de inmediato a un servicio de emergencias, porque pueden esconder un infarto, un ictus, una hemorragia grave o una urgencia ginecológica. Los expertos remarcan que “las mujeres conocen su cuerpo, y cuando algo es muy distinto a lo habitual hay que tomarlo en serio”.
Síntomas que obligan a ir a Urgencias
Casal detalla un grupo de síntomas “bandera roja” que deben llevar a la mujer directamente a un servicio de Urgencias:
- Dolor torácico raro, brusco, con náuseas, vómitos o dificultad para respirar.
- Pérdida de fuerza o movilidad en cara, brazo o pierna; dificultad para hablar o entender.
- Dolor de cabeza “atípico”, muy intenso o de inicio súbito.
- Hemorragia vaginal fuera de la regla, muy abundante.
- Dolor abdominal intenso y persistente, distinto a cualquier molestia habitual.
En el caso de los infartos, recuerda que las mujeres están infradiagnosticadas porque no siempre presentan el “dolor opresivo en el pecho” clásico: pueden acudir por malestar difuso, ansiedad, sudoración, náuseas o dolor en la mandíbula, el cuello, la espalda alta o la boca del estómago.
Infarto, ictus y abdomen agudo: urgencias donde ellas se presentan distinto
La experta identifica tres grandes grupos donde los síntomas femeninos suelen ser más confusos:
- Infarto de miocardio:
- Fatiga extrema e inusual días previos.
- Malestar en la parte alta del abdomen o espalda, confundido con indigestión.
- Náuseas, mareos, sudor frío, sin el dolor de pecho “de libro”.
- Presión en mandíbula o cuello.
- Ictus (derrame cerebral):
En mujeres son más frecuentes síntomas “no focales”, como desorientación, hipo, debilidad generalizada o sensación de confusión súbita, que pueden retrasar el diagnóstico si no se sospecha un problema neurológico. - Patología abdominal y pélvica:
Un dolor abdominal intenso puede esconder quistes y torsiones ováricas, embarazos ectópicos o hemorragias internas; por la anatomía pélvica, el diagnóstico es más complejo que en varones y no debe minimizarse.
Violencia, dolor crónico y otros cuadros que se camuflan
Casal recuerda que los servicios de emergencias también son clave para detectar violencia de género, que muchas veces se manifiesta a través de síntomas somáticos: dolores de cabeza crónicos, dolor abdominal recurrente, insomnio o crisis de ansiedad sin causa aparente. Una enfermera entrenada “lee entre líneas” cuando el motivo de consulta no encaja con la historia que trae la paciente.
Asimismo, advierte que crisis de dolor agudo en enfermedades crónicas que afectan sobre todo a mujeres —como la fibromialgia— suelen estar mal gestionadas en urgencias, porque no dejan huellas claras en análisis o pruebas de imagen, lo que no significa que no sean graves para quien las sufre.
Mensaje final a pacientes y personal sanitario
La recomendación es doble: por un lado, que las mujeres no minimicen síntomas intensos, bruscos o “raros” y acudan a urgencias sin esperar a que “se pasen”. Por otro, que el personal sanitario deje de buscar solo los cuadros “típicos” masculinos en infartos e ictus y priorice pruebas como el electrocardiograma cuando una paciente llega con malestar general, ansiedad súbita, sudoración o dolor atípico en la parte alta del cuerpo.

